11 de mayo de 2011

.............................. lo que es//es lo que ves

Ella dice que no
......................................................menos mal que no la escucho
......................................................y hacemos lo que queremos


loquenunca
loque siempre

hueles a siempre

a todo lo que hicimos y vamos a hacer
y lo mejor de todo...........................que ya sabes lo que es.

10 de mayo de 2011

de don Rigoberto y +

"Sin pensarlo, en un acto mecánico, se desanudó el cinturón y ayudándose con un movimiento de los hombros se despojó de la bata; la seda se deslizó sobre su cuerpo como una caricia y cayó al suelo, sibilante. Achatada y redonda, la bata le cubría los empeines como una flor gigante. Sin saber qué hacía ni qué iba a hacer, respirando ansiosa, sus pies franquearon la frontera de la ropa que los circuía y la llevaron al bidé, donde, luego de bajarse el calzoncito de ancaje, se sentó. ¿Qué hacía? ¿Qué ibas a hacer, Lucrecia? No sonreía. Trataba de aspirar y expulsar aire con más calma mientras sus manos, independientes, abrían las llaves de la regadera, la caliente, la fría, las medían, las mezclaban, las graduaban, subían, o bajaban el surtidor tibio, ardiente, frío, fresco, débil, impetuoso, saltarín. Su cuerpo inferior de adelantaba, retrocedía, se ladeaba a derecha, a izquierda, hasta encontrar la colocación debida. Ahí. Un estremecimiento corrió por su espina dorsal. Tal vez ni se daba cuenta, tal vez lo hacía porque sí , se repetía, compadecida por ese niño al que había maldecido tanto estos últimos seis meses.Tal vez no era malo, tal vez no. Travieso malicioso agrandado, irresponsable, mil cosas más. Pero malvado no. Tal vez no. Los pensamientos reventaban en su mente como las burbujas de una olla que hierve. [...] Las imágens iban y venían, se diluían, se alteraban, entreveraban, sucedían y era como si la caricia líquida del ágil surtidor llegara a su alma."

9 de mayo de 2011

1 de mayo de 2011

igual, pero diferente

Que cada segundo cuente. Como si las luces, las señales y los números no fueran suficiente. Re-a[r]mándote de valor para poder volver a salir a la calle, recordando el guión, buscando otro nuevo entre las hojas y cucarachas del suelo. Con el antiguo en la mochila –siempre, junto a algún libro daigualcuál-. “Derecho al delirio” lo llaman, y a no delirar –a veces, por dios-, atando sentimientos para poder dirigir los pasos hacia algún lado. Hacia el mismo sitio –Vaya, pasaba por aquí- y volver es re-volver, re-hacer, re-colocar, lloviendo sobre mojado, como si vomitar la misma comida y volverla a comer y volverla a vomitar nos colocara en una confortante situación de bienestar. Por esa manía de gustarnos tanto revalidar los mismos juegos y volvernos a mirar una y otra vez en los espejos ajados.

18 de abril de 2011

tazas de té

te miro
te suspiro
te amo
te llamo
te garg
te deseo
te aguardo
te aguar
te beso
te llamo
te busco
te rebusco
te miro
te suspiro
te como
te (ll)amo
te lloro
te mimo
te obsesiono
te condeno
te lloro
te canto
te cuento
te incierto
te casa
te maúllo
te busco
te rasgo
te araño
te compongo
te beso
te admiro
te contengo
te pienso
te observo
te llamo
te llamo
te llamo
te quiero

5 de abril de 2011

Robándome abril

¿De qué color son las cosas cuando se apaga la luz?

Toda profesora de preescolar tienen un niño preferido, admitámoslo. El mimado de clase. Quizás es el que antes termina de colorear sin salirse de la línea, el que mejor punzonea, el más guapo o el más malo. Si yo fuera -o he sido- profesora de prescolar, tú serías mi niño mimado. El que que se te sube a la chepa y te torea como nadie, el que alborota, al que eres incapaz de levantar la voz. El que al marcharse a su casa, le das un beso.

2 de abril de 2011

16 de marzo de 2011

desequilibrio

Como si hubieras perdido a algún juego del alma, con las ventanas abiertas y las puertas a medio cerrar, imaginando que ya no imaginas nada y que las nubes no son más que los trozos de papel con los que te arrancas los restos de rimmel de los ojos.

Las pompas han pasado de ser la ilusión de tu infancia, las rejas de tu adole-scencia, para ser jabón, con el que lavarte las heridas.

Estas letras sólo caben un punto [dos tres cuatro cinco] de desequilibrio y amoralidad. Están más cerca de la hipocresía que del escepticismo. Aún cuando todo sea teatro, los telones se ensucian, las escenografías se montan –y desmontan- y las horas de ensayo son infinitas noches. Pido que las noches sean infinitas. Aunque no todas sean de bar, porque sin humo ya no tienen tanto encanto.

15 de marzo de 2011

que nada, que me he enamorado

Descubrimientos de miércoles por la tarde. Perfecto, nada más.
Kanagawa Institute of Technology. Junga Ishigami.

12 de marzo de 2011

11 de marzo de 2011

De plástico azul

Estaba en el andén de la estación de ciudad universitaria. Pasé allí varios cuartos de hora. Llevaba una mochila, un bolso, una carpeta enorme y un gato hecho con alambres en la mano.
Esa fue la última vez que lloré por ti.

5 de febrero de 2011

mortal y rosa

Para que luego no digan que el rosa no existe
o los reyes magos.
Esto es aquí y ahora aunque el señor de la tele te quiera vender otra cosa
Porque en año y medio han cambiado más cosas de las que deberían. Todo es más marrón, hay más gritos. Se habla más de dinero, se lee menos, se juega menos, se estudia más, se trabaja menos, se navega más –por internet- y se folla menos.
Bajo unas premisas de control y obligación social de dónde tienes que estar, qué tienes que hacer. Qué lástima no tener 12 años para seguir jugando y discutiendo menos.
¿No lo sabías? Ya ni los blogs están de moda. Más facebook y menos letras, menos cañas, menos miradas. Más mirar sin querer saber,
más inmediatez de nada.

4 de enero de 2011

me he portado bien este año

He pedido una muñeca a los Reyes Magos. Ya os diré si me la traen o no...

1 de enero de 2011

misceláneas

Llegué con el pelo naranja, varios tipos de medias de rejilla en la maleta y un cuaderno rojo en blanco. Al volver, pelo negro, sin medias, y con -otro- cuaderno rojo en blanco.
Me había acostumbrado a vivir con dos maletas -rojas- y ahora tengo varios armarios y estanterías llenos de pasado.
Vida de antes, vida del otro lado del Atlántico y vida futura. Llegué y ahora tengo tres vidas -y varias revistas de moda de los años 50-. Intento poner todas esas vidas de acuerdo, ver cuál me gusta más, cuál gana. Yo las miro, las observo, también las miro con extrañeza en ocasiones y me río de cómo intentan convivir -a veces lloro por la misma razón-, porque yo soy la única que sé que sólo puede ganar una.